Sea civilizado, por favor

Sea civilizado, por favor

Enseñaba Ortega y Gasset:
“¡Trámites, normas, cortesía, usos intermediarios, justicia, razón!
“¿Quién vino a inventar todo esto, crear tanta complicación?
“Se trata con todo ello de hacer posible la ciudad, la comunidad, la convivencia…
“Civilización es, antes que nada, voluntad de convivencia.
En esa voluntad de convivencia el yo soy así debe encuadrarse en el nosotros somos así y queremos vivir así y no de otra forma, y tienes que adaptarte, al menos en lo exterior, en lo más superficial, a ese ser así de los demás, de la convención social.
Eso significa ser civilizado. Es decir ciudadano, hombre que comparte su ciudad, su territorio, con otra gente.
Las naciones más avanzadas, extrañamente, muy rebeldes y revolucionarias en miles de aspectos, conservan, sin embargo, el orden de las costumbres, del respeto por lo otro, ese fundamento de la civilización que consiste en no ser así, en ser como se debe ser.
—¡Ser como la gente!
Así me decían cuando era chico y ahora entiendo qué es eso de “como la gente”.
Xavier Rupert de Ventos se pregunta: ¿cómo es que justamente Inglaterra y Japón han llevado más lejos la etiqueta y el formalismo social?
Y a continuación contesta:
“Al borde siempre del conflicto, la cortesía y el deporte les han permitido durante mucho tiempo proteger a la sociedad civil de los hábitos predatorios adquiridos y ejercidos en el mercado libre o en la expansión colonial. Y la alternativa a esta ritualización social o codificación deportiva de la conducta competitiva la conocemos demasiado bien: la alternativa de la buena educación es el eficaz adoctrinamiento, como la alternativa del deporte es la marcha militar.”