Vivir es vincularse

Vivir es vincularse

Dice H. A. Murena en el libro La cárcel de la mente: “Todos los seres normales practican en su adolescencia una desobediencia demoníaca que constituye el asesinato psicológico de sus padres. Necesitan seccionar el cordón umbilical que los ata a ese pasado frustrador, pues la vida es invención y no puede dejarse guiar por la experiencia, por ese pasado con que los padres anonadarían todo impulso.” Dos, digamos, son los grandes procesos del crecimiento:
—Formar vínculos, aceptar deberes, internalizar normas.
—Des-hacer vínculos, re-visar principios, re-hacer vínculos.
Seccionar el cordón umbilical.
Pero en sí no es una meta, es un medio, una vía para alcanzar proyectos personales.
El mal del siglo XX es que se predicó exclusivamente la ruptura con los padres, y no se dijo que toda ruptura tiene sentido en la medida en que es apoyo para una nueva conexión, un futuro compromiso.